Enfermedades autoinmunes

  1. Poliartritis reumatoide
    Es el reumatismo inflamatorio más extendido en la mujer y, de hecho, hoy en día afecta a tres mujeres por cada hombre. Puede aparecer en cualquier edad, pero predomina entre el tercer y quinto decenio de la vida. Las artritis se caracterizan por articulaciones hinchadas, dolorosas, rojas, calientes e inválidas. No existe tratamiento etiológico; los medicamentos que se suministran a veces calman pero no curan, no impiden la evolución destructora del reumatismo, etc. No ha sido posible probar que los virus sean responsables de desórdenes autoinmunes y por tanto el canal de introducción más probable de péptidos antígenos parece ser el intestino delgado. El péptido ajeno puede atravesar la pared intestinal y llegar a la sangre y si este péptido no es viral debemos admitir que es alimentario o bacteriano.
    Un abordaje terapéutico debe incluir:
  2. Corrección alimentaria
    Diferentes estudios (Darlington y Ramsey. 1991; Hicklin y Coll. 1980; Darlington y Coll. 1986) han demostrado que, aunque la respuesta parece variar de un individuo a otro, entre los alimentos peligrosos aparecen: – Cereales (a excepción del arroz integral, trigo sarraceno y quinoa) – Leches animales – Grasas animales y vegetales industrializadas
    Capítulo 4 – Enfermedades autoinmunes
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  3. Contra esta enfermedad debemos:
  • Utilizar solo aceites vegetales de primera presión, en crudo. – Suprimir los azúcares refinados y la repostería industrial. – Evitar al máximo las carnes grasas: cerdo, cordero, cabrito, charcutería, etc. Priorizar la carne blanca de calidad y el pescado. – Se recomienda consumir alimentos crudos o cocidos a baja temperatura (<110ºc). – Decantarse por alimentos biológicos o de la mejor calidad. – El único alcohol permitido es el vino tinto de alta calidad y con moderación. Beber 1-2 litros de agua mineral, entre comidas. – Acción antibacteriana: jengibre, nogal, tomillo, malva. – Higiene intestinal: probióticos y prebióticos. – Neutralizar radicales libres. – Regulación del pH: la acidosis provoca o agudiza los reumatismos. – Estimulación emuntorial para optimizar el funcionamiento de los órganos y sistemas encargados de neutralizar y/o excretar residuos bacterianos y alimentarios: diente de león, arándano rojo, rábano negro…
  1. Gestión del estrés
  • Cambio en el “modo de vida”, aprendiendo a dedicarse tiempo a uno mismo y descansar adecuadamente (8 horas).
  1. Ejercicio físico
  • Se recomienda andar diariamente unos 20 minutos a alta intensidad; de esta manera se puede disminuir el dolor, fortalecer el sistema inmune, el aparato cardiovascular y mejorar la detoxificación celular.
    ¿Y ahora qué como, doctor? Guía de Nutrición Terapéutica
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    Suplementación:
    Agentes antibacterianos (extracto de semilla de pomelo, aceites esenciales) y antiparasitarios (nogal, jengibre, genciana, tomillo, malva).
  • Pre y probióticos:
  • Antioxidantes (vitamina C, vitamina A, manganeso, Cu ZN, selenio, resveratrol, luteína) (Antiox; Vital Ballance) – Alcalinizantes (Vital Base; Vital Ballance. Alcaliace; Therascience. Basentabs; Cobas) – Drenantes hepáticos (alcachofa, rábano negro, romero, diente de león, sauco) – Omega 3: antiinflamatorios. – Enzimas proteolíticas: potente antiinflamatorio natural
  • Condroitina y glucosamina (recuperación del tejido conjuntivo)
  • Cúrcuma longa y pimienta negra (potente antiinflamatorio
  • Es importante tomar alimentos con altos contenidos de vitamina K2, que permite fijar el calcio al hueso y evita que se quede en otras zonas como vasos u órganos, donde es contraproducente. En culturas como las asiáticas, este tipo de alimentos de hoja verde y grande están muy incorporados en la dieta, pero en Occidente hay carencias importantes de esta vitamina
    Esclerosis múltiple (E.M.)
    La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa crónica y progresiva, resultado de la desmielinización del sistema nervioso central. Se encuentra mayor incidencia geográfica en las latitudes más altas y por tanto será donde haya un mayor riesgo (norte de EE UU, Canadá y Europa del Norte; hay zonas de riesgo medio (sur de Europa y EE UU y el norte de Australia) y las zonas de bajo riesgo se consideran Asia, África y América Central y del Sur.
    Uno de los pioneros en el tratamiento de E.M. es el Dr. Roy Swank, quien comenzó a tratar pacientes exitosamente con una dieta baja en grasa, cuyas recomendaciones nutricionales claves son:
    -La ingesta de grasas saturadas no debe ser mayor de 15 g/día.
    -No se permiten los alimentos procesados. Ingesta diaria de 40-50 g de aceites poliinsaturados (no permitida la margarina ni los aceites hidrogenados).
    -Es recomendable el uso de aceites en la dieta, como los de semilla de girasol, semilla de sésamo, lino, linaza, aceituna o haba de soja.
    -La ingesta normal de pescado debe ser de 3 o más veces a la semana. Durante el primer año en que se lleve a cabo esta dieta no se permite la carne roja ni la carne de cerdo.
    Factores que pueden incidir:
  • Menor exposición solar
  • Dieta (Cuanto más al norte, menor temperatura y por tanto mayor consumo de grasas y calorías). Mayor consumo de dietas ricas en gluten y leche. Japón, sin embargo, tiene muy baja incidencia de E.M. donde el consumo de alimentos marinos, semillas y aceites de semillas es bastante elevado (dieta rica en EPA y DHA (Omega 3).
  • Factores medioambientales – Genética
    -No tomar leche ni derivados lácteos (utilizar leche de soja y derivados), carnes, embutidos, azúcar blanco y derivados, harinas refinadas, yema de huevo, café, refrescos de cola, chocolate, alcohol y tabaco. Sí se puede tomar chocolate puro biológico. -Es necesaria una buena higiene intestinal; si es necesario se puede utilizar carbonato de magnesio. -Restringir el consumo de trigo y maíz, privilegiando el arroz integral, el trigo sarraceno y la quinoa.
    Suplementación:
  • Ácido gammalinolénico. -En Gran Bretaña el aceite de onagra es muy empleado como tratamiento coadyuvante de las esclerosis en placas. Como su acción es la de modular la producción de linfocitos, el ácido gammalinolénico puede ser beneficioso en casi todas las enfermedades autoinmunes y en las inflamatorias.
    -Omega 3 (EPA y DHA) en dosis altas es inmunosupresor.
    De hecho, las crisis (o brotes) en la EM mejoran mucho con dosis elevadas de aceite de onagra, Omega 3 y aceite de girasol de primera presión en frío.
    -Antioxidantes: Selenio, vitamina E y estimuladores de la glutatión peroxidasa.
    -Vitamina C
    -Magnesio y vitaminas del grupo B
    -Alcalinizantes
    -Melena de León Enfermedad inflamatoria intestinal (Enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa)
    La Enfermedad de Crohn y la enterocolitis hemorrágica (Colitis ulcerosa) suelen aparecer entre los 20 y 30 años. La primera (EC) es una inflamación crónica de uno o varios segmentos del intestino delgado y/o del colon, mientras que en la CU únicamente se encuentran afectados colon y recto. Las manifestaciones digestivas son: dolores abdominales, diarreas (con emisión de sangre y moco en CU), estreñimiento ocasional en EC, mala absorción de nutrientes y micronutrientes. Las manifestaciones no digestivas afectan a diferentes órganos: articulaciones (poliartritis); piel (eritemas, úlceras cutáneas); ojos (conjuntivitis). Actualmente se piensa que la aparición de una EICI se debe a un aumento de la permeabilidad intestinal, favorecida por un terreno genético, pero también por el estrés, tabaco, alimentación desequilibrada y algunos tratamientos farmacológicos.
    Cambios dietéticos:
    -Supresión total de productos lácteos.
    -Reducir o evitar alimentos ricos en gluten (sustituir trigo por arroz, sarraceno, mijo y espelta).
    -Reducir grasas animales saturadas y trans y favorecer ácidos grasos poliinsaturados de primera presión en frío.
    -Aportar proteína de calidad (huevos y pollo, a ser posible ecológicos).
    -Favorecer verduras con fibras dulces cocidas al vapor: zanahorias, remolacha, col, repollo, lombarda (precursor del butirato que repara y protege los colonocitos), y limitar las verduras con fibras agresivas (espinaca, acelga, alcachofa). -Limitar azúcares rápidos, en particular al final de la comida (fermentaciones que pueden generar dolores) y favorecer compotas o frutas cocidas fueras de las comidas. -¡Ojo con productos light, que contienen polioles y pueden favorecer diarreas! -En las CU: eliminar alimentos ricos en aminoácidos azufrados (huevos, leche de soja, avellanas, carnes rojas, agua mineral rica en sulfatos), para limitar brotes inflamatorios.

Muy importante: La gestión del estrés es una prioridad en estos casos.!

Suplementación nutricional:
-Probioticos
-Restitución de micronutrientes deficitarios.
-Regulación del sistema nervioso: magnesio, vitaminas del grupo B, triptófano
-Ácidos grasos Omega 3 y 6.
-Glutamina: como regenerador de la mucosa intestinal.
-Cúrcuma
Curcufit
-Prebióticos (inulina, arcilla verde, oligofructosacáridos)

  • Si existe sangre en las heces incluir resina de látex de Drago.
  • Los déficits más habituales por mala absorción son: zinc, magnesio, calcio, vitaminas A, D, E, C y oligoelementos.

Artritis
Es un proceso inflamatorio de las articulaciones, del tejido que recubre las superficies óseas y cartilaginosas que está en contacto con la articulación. Afecta preferentemente a pacientes (dos mujeres por cada hombre) jóvenes (entre 20 y 45 años).
Recomendaciones bionutricionales:

  • Reducir la obesidad o el sobrepeso. – Eliminar aquellos alimentos que causan acidez como el café, el té y el alcohol. – Son recomendables las plantas con propiedades anti-inflamatorias, como la cúrcuma, que se puede añadir como especia a cualquier comida diaria. – Se deben reducir en la dieta aquellos alimentos con propiedades inflamatorias como el tomate, el pimiento, el calabacín, la berenjena y las carnes rojas. – Consumir vegetales, hortalizas y alimentos integrales. – Se aconseja consumir las proteínas procedentes del pescado, huevos ecológicos y vegetales. – Son recomendables aquellos alimentos que contengan vitamina C, como la papaya, antiinflamatoria y antialergénica, y vitamina B. – Modificación de las grasas alimentarias: reducción de las grasas saturadas y aumento de los aceites vegetales de onagra, Omega 3 y 6.
  1. Psoriaris
    Es una enfermedad cutánea de carácter papuloscamoso, crónica, hereditaria y recurrente. Su lesión característica es una pápula, mácula o placa roja intensa cubierta por escamas argénticas. No es una enfermedad contagiosa y se produce mejoría en verano. En el 50% de los casos se produce de forma hereditaria, pero también por estrés, alergias alimentarias, mala alimentación por exceso de ingesta de carne o desequilibrio ácido-base, entre otras.
    Recomendaciones nutricionales:
  • Eliminar el consumo de carne roja, grasas animales, alcohol, yema de huevo, lácteos, tomates, azúcar, cítricos como la naranja, harinas refinadas y alimentos muy condimentados. – Incrementar el consumo de pescado azul de calidad, vegetales crudos y cocidos, frutas frescas, arroz integral, trigo sarraceno, quinoa, limón y pomelo.
    Suplementos:
  • Zinc. Se suelen encontrar deficiencias de zinc en las personas que sufren psoriasis. Su acción es catalizar, entre otras, las enzimas digestivas que destruyen las proteínas alimentarias.
  • Vitamina B. Favorece el metabolismo de los ácidos grasos esenciales y participa con la vitamina A en la integridad cutánea.
  • Aceite de onagra o aceites de primera presión en frío para optimizar el aporte de aceites grasos esenciales.
  • Taurina. Protege la piel contra la agresión de los radicales libres.
  • Plantas para favorecer el drenaje emuntorial: extracto de alcachofa, grosella negra, ulmaria y tilo.
  • Probióticos y prebióticos para limitar la proliferación de macro moléculas bacterianas.
  • Vitaminas C y E, selenio, manganeso y cobre, que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo de los radicales libres.
  1. Tratamiento común de todas las enfermedades autoinmunes
    Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que nuestro sistema de defensa propio “ataca” a nuestro organismo al reconocerlo como extraño. La artritis reumatoidea y diversas enfermedades reumáticas son mucho más comunes en países dónde se come mucha carne y productos lácteos, como Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Australia y Nueva Zelanda. En los sitios donde la dieta se basa principalmente en granos, verduras y frutas, la artritis reumatoidea, la espondilitis anquilosante, la artritis psoriásica y el lupus son muy raros y leves. Todas estas enfermedades son de origen autoinmune.
  2. La Dieta GAPS La dieta es una herramienta poderosa para combatir la enfermedad autoinmune
    Existen varias “dietas” y “protocolos” que ayudan a sanar el intestino y dan esperanza a todas aquellas personas que sufren de una enfermedad autoinmune. La dieta GAPS, la dieta de carbohidratos específicos (SDC), el protocolo de la Dra. Wahls y por supuesto el Protocolo Autoinmune Paleo (AIP) tienen todos un punto en común: la dieta puede ayudarte a recuperarte de los síntomas de tu enfermedad autoinmune. Todos estos protocolos tienen también una lista muy similar de alimentos permitidos y no permitidos. Nosotros vamos a abordar aquí el protocolo de la Dra Natascha Campbel (Dieta GAPS).
    ¿Qué tienen en común la mayoría de las enfermedades autoinmunes?
  • Una alimentación rica en azúcares, harinas refinadas y fruta es desencadenante de la enfermedad si somos del grupo de personas que tiene un intestino hiperpermeable.
  • También se asocia déficit de vitamina D

Protocolo Nutricional GAPS
La Dra. Natasha Campbell-McBride, neuróloga rusa, ha desarrollado un plan alimenticio exitoso para poder curar las enfermedades derivadas de problemas intestinales y las enfermedades autoinmunes, denominado GAPS (Síndrome del Intestino y la Psicología) y basado en la salud intestinal, evitando así la mala alimentación y la exposición a sustancias tóxicas.
El programa GAPS puede ayudar a personas que sufren:

  • Dislexia y dispraxia. – Depresión. – Fibromialgia. – Trastorno obsesivo-compulsivo. – Trastorno bipolar. – Epilepsia. – Artritis. – Asma y alergias. – Problemas de la piel. – Problemas renales. – Problemas digestivos. – Trastornos autoinmunes.
    Las anormalidades en el sistema inmunológico son un resultado común del Síndrome del Intestino y la Psicología (GAPS), ya que casi el 85% del sistema inmunológico está localizado en la pared intestinal y el estado de la flora intestinal tiene un efecto directo en la manera en que funciona su sistema inmunológico. Por eso, si el recubrimiento de los intestinos se deteriora, estos agentes patógenos pueden ser fácilmente absorbidos por el torrente sanguíneo y circulan por todo el cuerpo. “La autoinmunidad nace en el intestino”, dice la Dra. McBride. “Eso sucede debido a que su flora intestinal es anormal. Con el fin de curar cualquier enfermedad autoinmune –ya sea esclerosis múltiple, artritis reumatoide, artrosis, lupus, alopecia, psoriasis o cualquier otra cosa que tenga un componente autoinmune – usted tiene que centrarse en la curación y sellado de su recubrimiento intestinal con el protocolo nutricional de GAPS. Y usted tiene que centrarse en la normalización de su flora intestinal. Hay que expulsar a los patógenos de la flora intestinal y reemplazarlos con flora benéfica. Posteriormente usted empezará a experimentar la sanación en gran medida…” La introducción a la Dieta GAPS tiene seis etapas, en las que se introducen gradualmente los alimentos.
    Lista completa de alimentos de la Dieta GAPS
    Verduras
    Alcachofa Arúgula Espárragos Aguacate Remolacha Pimienta / Pimentón Col China Brócoli Brócoli Rabe Coles de Bruselas Col / Repollo Zanahoria Apio Berza Pepino Berenjena Hinojo Ajo Judías verdes Alcachofa Jerusalén Col rizada Champiñones Olivas Cebolla Chirivía Calabaza Rábano Lechuga Romana Algas marinas Espinacas Calabacín (Verano e invierno) Tomate Nabo Berro
    Pescado (Solo pesca salvaje, no piscifactorías)
    Anchoas Lubina Bacalao Mero Merluza Fletán Arenque Caballa Dorada Pargo Colorado Salmón Sardinas Rodaballo Trucha Atún Lucio
    Frutos secos y legumbres (Ideal en brotes o como manteca de frutos secos)
    Almendras Nueces de Brasil Coco Avellana Frijoles secos (remojados) Nuez de Macadamia Frijoles blancos (remojados) Pacana Piñones Nuez *Harina de frutos secos (en cantidades moderadas, no más de 1/4 de taza por día)
    Grasas / Aceites (Orgánico, no refinado)
    Aceite de aguacate Aceite de coco Mantequilla (pasteurizada) Aceite de almendra Aceite de linaza Ghee Aceite de semilla de cáñamo Aceite de Macadamia Aceite de oliva Aceite de sésamo

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